La censura en el Heavy Metal: Entre madres asustadas y metaleros felices En los años veinte y treinta del pasado siglo XX, un sacerdote en Argentina catalogó al tango como "música del demonio" debido a los sensuales movimientos que hacían las parejas que bailaban este famoso género musical en aquella época. En los años cincuenta del mismo siglo, los llamativos movimientos de caderas de Elvis Prestley también fueron objeto de discusión y de molestia en los sectores más conservadores de la sociedad norteamericana. Un titular de periódico de aquella época decía: "Elvis: el músico blanco que mueve las caderas como un negro". Queda claro que a los sectores más conservadores no solo les molestaba los movimientos sugestivos de Elvis en el escenario, los cuales tenían -según ellos- una clara connotación sexual, sino que también los perturbaba que la música blanca se "contaminara" con los movimientos propios de la cultura y el folklor negro -que provenía de la...