La censura en el Heavy Metal:  Entre madres asustadas y metaleros felices

En los años veinte y treinta del pasado siglo XX, un sacerdote en Argentina catalogó al tango como "música del demonio" debido a los sensuales movimientos que hacían las parejas que bailaban este famoso género musical en aquella época.

En los años cincuenta del mismo siglo, los llamativos movimientos de caderas de Elvis Prestley también fueron objeto de discusión y de molestia en los sectores más conservadores de la sociedad norteamericana.  Un titular de periódico de aquella época decía:  "Elvis:  el músico blanco que mueve las caderas como un negro".  Queda claro que a los sectores más conservadores no solo les molestaba los movimientos sugestivos de Elvis en el escenario, los cuales tenían -según ellos- una clara connotación sexual, sino que también los perturbaba que la música blanca se "contaminara" con los movimientos propios de la cultura y el folklor negro -que provenía de las zonas más pobres de Estados Unidos-.

Hoy en pleno siglo veintiuno es claro que el tango ya no se considera una "música del demonio" y queda claro también que el movimiento de caderas de Elvis lo catapultó a la fama hasta convertirlo en leyenda del rock y que los intentos de censura no pudieron con el joven y talentoso músico nacido en Tupelo, Misisipi.

En los años setenta Los Sex Pistols, la famosa banda inglesa de Punk, también fueron víctimas de la censura en diversas formas.  La cadena de radio BBC inicialmente se resistía a programar sus canciones, pero era tanto el interés de los oyentes jóvenes por aquella música que la cadena radial terminó cediendo en parte, ya que los incómodos sonidos del punk no sonaban durante el día, sino que los temas eran programados en un horario cercano a la medianoche porque las letras de esos temas podían "herir la sensibilidad de los oyentes", según los directivos de la radio británica.  

Los miembros del grupo de Punk fueron acusados de incitar al caos con canciones como Anarchy in the UK (1976) o cuestionados por las mordaces críticas contra la monarquía inglesa -y contra la todopoderosa Reina Isabel II- con temas como God Save the Queen (1977), todo ello en el contexto de un país que en los años setenta enfrentaba problemas económicos y una inconformidad creciente en los jóvenes.

La banda alemana de heavy metal Scorpions tuvo que cambiar la caratula del disco Virgin Killer (1976) por presión de la casa disquera ya que la idea de poner en primer plano una adolescente desnuda no les hizo mucha gracia a los ejecutivos.  Esa imagen fue reemplazada por los amigables rostros de los cinco miembros de la banda.  La censura continuó en los vibrantes años ochenta.

Los años ochenta:  Década de excesos

Peinados multicolores, guitarras afiladas y letras que hablaban de sexo, drogas y rebeldía, portadas provocadoras de discos que mostraban zombies, demonios y monstruos de toda clase.  Los videos de heavy metal que circulaban en MTV mostraban a un puñado de músicos que desafiaban a la autoridad montados en sus motocicletas, otros intérpretes del metal aparecían en fiestas interminables donde las botellas de whisky rodaban por el piso y estos eran acompañados por mujeres con senos prominentes.  Todo era exceso.  El Heavy Metal -género nacido a principios de los años setenta- vivía en los años ochenta un auge mundial pero no todos estaban contentos.

heavy metal
Mi buen amigo el esqueleto metalero (imagen generada con I.A.)

Un sector conservador de la sociedad norteamericana empezó una verdadera cruzada contra artistas y canciones que -según ellos- atentaban contra las buenas costumbres.  La pregunta era: ¿debía la música ser controlada o la libertad de expresión estaba por encima de todo?

Madres conservadoras Vs. la música "malvada"

En 1985, un grupo de mujeres influyentes de Washington, las llamadas "esposas de Washington" con Tipper Gore -esposa del entonces senador Al Gore- a la cabeza, fundaron el Parents Music Resource Center (PMRC por sus siglas en inglés) o Centro de Recursos Musicales para Padres. 

El PMRC nació con un objetivo claro:  regular el contenido musical "inadecuado" para menores, aumentando el control parental.  Al menos no hablaban de prohibir, término bastante inadecuado para un país como los EE.UU., nación que se precia de ser un garante de la democracia y las libertades individuales.

Para empezar, el PMRC elaboró la lista de las Filthy Fifteen, quince canciones consideradas moralmente peligrosas por sus alusiones al sexo, la violencia, las drogas o el satanismo.  Entre ellas estaban algunos temas del mundo del heavy metal como Eat me alive (1984) de Judas Priest, la canción We're not gonna take it (1984) de Twisted Sister, el tema Bastard (1983) de Motley Crue y otras canciones de bandas como AC/DC, Mercyful Fate, Venom, Ozzy Osbourne, Def Leppard y otros.

La presión del PMRC llegó tan lejos que convocaron audiencias en el Senado de EE.UU., para que artistas como Dee Snider (vocalista de Twisted Sister) defendieran la libertad de expresión con discursos que hoy son míticos.

El resultado fue la creación de la famosa etiqueta negra "Parental Advisory Explicit Content" que comenzó a aparecer en los discos de finales de los 80.  Un sello pensado para advertir a los padres... pero que acabó siendo un imán para los adolescentes y que produjo el efecto contrario:  las ventas de esos discos se dispararon y las carreras de esos artistas tuvieron más impulso.  Esto ocurrió por una razón simple:  lo prohibido siempre será lo más apetecido.

El PMRC también alzo su espada contra el rap y particularmente una variante con letras directas sobre violencia y pandillas como el gangsta rap.  El efecto también fue inverso:  mayor ventas de los discos de este género y mayor popularidad de sus intérpretes.

En conclusión, muchas de esas canciones "malvadas" de los años ochenta hoy no producen miedo ni preocupación entre los líderes políticos del siglo XXI.  Aquellos temas ochenteros parecen en la actualidad algo así como canciones "de cuna", si los comparamos con las letras de canciones y grupos más extremos que se darían a conocer en los años siguientes.  Y no olvidemos que las carátulas de los discos de heavy metal se volvieron mucho más agresivas y desafiantes en los años 90 y en el siglo XXI.

Larga vida al Heavy Metal y todas sus derivaciones.  Esta música me hace feliz y no la considero "malvada" ni nada por el estilo.  El heavy metal es una de las pocas cosas que le dan sentido a mi vida.

Postdata:  Vale decir que tengo un puñado de discos editados en los años ochenta con la famosa etiqueta negra ubicada en la parte inferior de la carátula.

Un abrazo metalero de su amigo Heavy Eddy.😈


Fuentes:

https://rondophonico.com/parental-advisory-la-censura-que-hizo-mas-fuerte-al-rock/

https://elestigiametalglobal.wordpress.com/2019/08/25/las-portadas-mas-violentas-y-censuradas-en-el-rock-y-el-metal/




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